Desarrollo de la vacuna contra el COVID-19

¿Cómo se produjo tan rápido la vacuna contra el COVID-19?

Video: Cómo se fabrican las vacunas COVID

Fuente – AARP ¿Tendrá riesgos la vacuna contra el COVID-19?

“La agilización se debe a que estamos haciendo de forma paralela lo que antes se hacía de manera secuencial, por ejemplo, producir una vacuna al mismo tiempo que hacemos estudios para asegurarnos de que sea eficaz, que no tenga riesgos y que se tolere bien”. –Dr. Mark Mulligan, director de la División de Enfermedades Infecciosas e Inmunología de New York University Langone Health, en la ciudad de Nueva York. 

Ademas, según Dr. William Schaffner, profesor de Medicina Preventiva en la Division de Enfermedades infecciosas de Vanderbilt University Medical Center, “se llevó a cabo mucha investigación para crear vacunas contra otros dos coronavirus peligrosos: el coronavirus SARS [en el 2002] y el coronavirus MERS” en el 2012. En consecuencia, muchas empresas farmacéuticas ya tienen tecnología que han podido usar. En el caso de el COVID-19, los científicos han podido identificar la secuencia de una proteína clave en la superficie del virus, llamada proteína espiga.

Fuente: King County WA

Usualmente, las pruebas y la producción de las vacunas son hechas durante varios años en procesos separados con múltiples pasos y que toman tiempo. Debido a la pandemia, el gobierno federal proporcionó fondos especiales para permitir que los investigadores y productores de las vacunas pudieran desarrollarlas, probarlas y producirlas al mismo tiempo. No se saltan ningún paso, pero el tiempo de desarrollo puede ser más rápido. 

Los creadores de la vacuna deberán seguir los rigurosos procesos de ensayos clínicos que siguen todas las demás vacunas, indica la Dra. Anna Durbin, experta en vacunas y profesora de Salud Internacional en la Facultad de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins. 

Las dos vacunas que han sido autorizadas de Pfizer y Moderna son vacunas ARNm. Se ha estudiado y trabajado con la tecnología de las vacunas ARNm por varias décadas. El interés sobre estas vacunas ha ido creciendo debido a que pueden desarrollarse en el laboratorio con materiales fáciles de obtener. Esto significa que el proceso puede ser estandarizado y ampliado, lo que hace que el desarrollo de las vacunas sea más rápido que los métodos tradicionales para producir vacunas.

Cuando una vacuna es autorizada por EUA (La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) utiliza las Autorizaciones de Uso de Emergencia (EUA) durante emergencias nacionales para que un producto esté disponible y atienda una necesidad de salud urgente), los voluntarios que reciben la vacuna contra el COVID-19 son supervisados por un tiempo más corto que el proceso tradicional de aprobación de vacunas. Las pruebas para cualquier vacuna contra el COVID-19 involucra a miles de voluntarios y por lo menos la mitad de ellos son observados por lo menos 2 meses después de haber recibido su última dosis de la vacuna (en lugar de los 6 meses o más en un proceso tradicional). Sin embargo, la mayoría de los efectos secundarios de las vacunas se espera que surjan a los dos meses.

Es posible que efectos secundarios raros solamente puedan ser vistos cuando millones de personas sean vacunadas. Por esta razón, la seguridad de las vacunas contra el COVID-19 continuará siendo supervisada después de ser aplicadas.